El activismo de Dios, una reflexión en torno a la conversión de Pablo

El activismo de Dios, una reflexión en torno a la conversión de Pablo (Hechos 9: 1-19)

El activismo según Dios

A través del relato de la conversión de Pablo en Hechos 9, descubrimos que el verdadero activismo no nace simplemente de nuestras acciones o convicciones. Estas, incluso, pueden acabar negando la misma propuesta de vida de Dios en Jesús. El punto de partida está en algo mucho más profundo: un encuentro transformador con el Resucitado y con el Amor.

Un encuentro que lo cambia todo

Pablo pasa de ser alguien aparentemente activo, convencido y comprometido con Dios, a ser interrumpido por ese mismo Dios. En ese momento de ruptura, se encuentra con Jesús y su vida queda descolocada. A partir de ahí, no solo cambia su futuro, sino que también se resignifica todo su pasado.

El miedo que todos conocemos

Pedro no es un villano en el Evangelio. Es, en muchos sentidos, el discípulo más cercano a nuestra experiencia. Quiere seguir a Jesús, pero también quiere protegerse. Ama a su maestro, pero teme las consecuencias de identificarse con él en un momento de peligro.

El relato revela algo profundamente humano: el miedo puede empujarnos a ocultar lo que creemos, a negar aquello que en otros momentos afirmamos con convicción.

En ese patio, iluminado por el fuego de los guardias, Pedro representa la tensión que todos conocemos entre la fidelidad y la autoprotección.

La verdad que no se esconde

En contraste, Jesús no se oculta. Su respuesta al interrogatorio refleja una vida vivida a la luz. No hay doble discurso ni cálculo estratégico. Su autoridad nace precisamente de esa coherencia entre palabra y vida.

El Evangelio de Juan subraya así un tema central: la verdad no es solo una idea, sino una forma de vivir. Jesús encarna una verdad que no depende del reconocimiento de los poderosos ni de la seguridad personal.

Su camino no está guiado por el miedo, sino por la fidelidad a la misión recibida.

Seguir a Jesús en un mundo inseguro

Este pasaje resuena con fuerza en nuestro presente. Vivimos en un mundo marcado por la incertidumbre, la violencia y las dinámicas de poder. En muchos contextos, confesar la fe, defender la dignidad humana o apostar por el Evangelio puede resultar incómodo o arriesgado.

El relato nos plantea una pregunta directa: ¿cómo respondemos nosotros al miedo?

Podemos esconder nuestra identidad, adaptarnos al entorno para evitar conflictos, o podemos intentar vivir con la transparencia del Evangelio, aun sabiendo que la vulnerabilidad forma parte del camino.

Una comunidad de testigos

Para la comunidad de la Església Protestant Sant Pau, este texto es también una llamada colectiva. La iglesia no está llamada a ser una comunidad perfecta, libre de miedo. Está llamada a ser una comunidad que aprende a vivir desde la verdad.

Pedro niega, pero su historia no termina ahí. El Evangelio seguirá narrando su restauración y su envío. La gracia de Dios no elimina nuestra fragilidad; la transforma en lugar de aprendizaje y misión.

Así, el contraste entre Jesús y Pedro no busca humillar al discípulo, sino revelar el camino del Evangelio: un camino de verdad, de integridad y de esperanza.

El coraje del Evangelio

Seguir a Jesús no significa no tener miedo. Significa aprender a no dejar que el miedo tenga la última palabra.

El Evangelio nos invita a reconocer nuestras negaciones, pero también a escuchar la llamada de Cristo a vivir desde la verdad. A ser testigos que, aun en medio de la vulnerabilidad, no renuncian a la luz recibida.

Porque allí donde la verdad se vive con humildad y coraje, el Evangelio sigue abriendo caminos de vida.

Este artículo está basado en la predicación del 15 de marzo de 2026 en la Església Protestant Sant Pau, si quieres puedes visitar nuestro culto

El descubrimiento del Amor

Este encuentro le revela algo esencial: el Amor. Un amor radical, inesperado, que rompe esquemas y va más allá de toda lógica humana. Es el amor que Jesús predicó y encarnó hasta las últimas consecuencias, también en la cruz: “Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen” (Mateo 5:44).

Nuestro propio camino

La experiencia de Pablo nos confronta y nos invita a pensar en nuestro propio camino de Damasco. Nos cuestiona sobre el origen de nuestras acciones y sobre la autenticidad de nuestra fe. Es una llamada a dejarnos encontrar, transformar y enviar por Dios en el camino de un amor que lo alcanza todo.


El camino de Damasco hoy

Para la Església Protestant Sant Pau, esta palabra es una invitación clara: a vivir como comunidad en proceso, en camino, que busca activamente el encuentro transformador con el Resucitado, un encuentro que nos ayuda a recentrarnos como seguidores y seguidoras de Jesús y también como comunidad

Este artículo está basado en la predicación del 19 de abril de 2026 en la Església Protestant Sant Pau, si quieres puedes visitar nuestro culto

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