Celebramos la diversidad

Celebrar la diversidad, reflejar el amor de Dios

Inspirados por las palabras del apóstol Pablo en la carta a los Gálatas —«Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3:28)— queremos reafirmar nuestro compromiso de ser una comunidad que celebra la diversidad como un don de Dios.

Vivimos en una sociedad plural, formada por personas con historias, culturas, sensibilidades y experiencias muy diferentes. A veces estas diferencias pueden convertirse en motivo de distancia o incomprensión. Sin embargo, el evangelio nos invita a descubrir en la diversidad una riqueza que refleja la creatividad y la generosidad de Dios.


Jesús nos mostró un camino distinto

A lo largo de los evangelios vemos cómo Jesús se acercó a quienes eran excluidos por motivos religiosos, sociales o culturales. Compartió mesa con quienes eran rechazados, escuchó a quienes habían sido silenciados y devolvió dignidad a quienes otros consideraban indignos.

Allí donde la sociedad levantaba muros, Jesús tendía puentes. Allí donde otros veían diferencias irreconciliables, él reconocía la imagen de Dios presente en cada persona.

Como seguidores y seguidoras de Cristo, estamos llamados a continuar ese camino de acogida, respeto y reconocimiento mutuo. La iglesia no es una comunidad construida sobre la uniformidad, sino sobre la gracia que nos une en medio de nuestra diversidad.


“Una iglesia abierta e inclusiva»

Celebrar la diversidad no significa ignorar nuestras diferencias, sino aprender a valorarlas desde el amor y el respeto. Cada persona aporta una perspectiva única que enriquece la vida comunitaria y nos ayuda a comprender mejor la amplitud del amor de Dios.

Deseamos seguir creciendo como una iglesia abierta e inclusiva, donde todas las personas encuentren acogida, acompañamiento y un hogar espiritual. Creemos que el Evangelio nos llama a defender la dignidad humana, la igualdad y la libertad, construyendo espacios donde nadie se sienta excluido o rechazado.

Cuando aprendemos a escuchar y a caminar juntos, descubrimos que nuestras diferencias no son una amenaza, sino una oportunidad para crecer en fe, empatía y fraternidad.


Caminando juntos en la fe

Durante este mes seguimos compartiendo espacios de encuentro, reflexión y comunión:

Sábado 6, Taller Teológico, a las 10:00 en nuestra iglesia.

Sábado 13, Mesa de la EEC.

Domingo 14, Comida fraternal después del culto.

Cada una de estas actividades es una invitación a fortalecer los lazos que nos unen, a compartir nuestras experiencias de fe y a seguir construyendo una comunidad donde el amor de Cristo se haga visible a través de la acogida, la justicia y el respeto hacia todas las personas.

Que Dios nos ayude a reconocer en cada ser humano un reflejo de su imagen y a celebrar la diversidad como una bendición para nuestra iglesia y para el mundo..

Este artículo está basado en el boletín de junio de 2026 de la Iglesia Protestante Sant Pau

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