Somos seres humanos humanos, simplemente hombres y mujeres de carne y huesos. De ahí que no tengamos que representar ningún papel de cara a la galería. sino ser nosotros mismos, en nuestra mas radical desnudez. Solo entonces pondremos de manifiesto que nuestra confianza y poder reside y se origina en Dios, nuestro Señor, y no en nuestras facultades y virtudes. Cuando somos débiles, entonces ¡somos fuertes!
Entradas relacionadas
Tomás, creer tocando las heridas. Una fe para nuestro tiempo
Por
Edició EPSP
/ 13 abril, 2026
La Resurrección de Jesús desde las lágrimas de María Magdalena
Por
Edició EPSP
/ 7 abril, 2026
Una comunidad sorprendida por la vida
Por
Edició EPSP
/ 30 marzo, 2026


