Somos seres humanos humanos, simplemente hombres y mujeres de carne y huesos. De ahí que no tengamos que representar ningún papel de cara a la galería. sino ser nosotros mismos, en nuestra mas radical desnudez. Solo entonces pondremos de manifiesto que nuestra confianza y poder reside y se origina en Dios, nuestro Señor, y no en nuestras facultades y virtudes. Cuando somos débiles, entonces ¡somos fuertes!
Entradas relacionadas
Ester. Sucedió lo contrario. El Dios de la esperanza
Por
Edició EPSP
/ 6 julio, 2026
El Valor de dar un paso al frente
Por
Edició EPSP
/ 30 junio, 2026
Noemí, Rut y Booz. Cuando Dios transforma la Historia desde los márgenes
Por
Edició EPSP
/ 30 junio, 2026


