Señor, como aquellos discípulos y discípulas que te acompañaron por las tierras de Palestina, también nosotros te solicitamos que nos enseñes a orar. ¡Lo necesitamos!
La parábola de los dos hijos en Mateo 21 nos pregunta qué hacemos con nuestro «sí» y recuerda que siempre podemos cambiar de rumbo y volver a empezar.
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