Estem a les mans del Senyor

Una queridísima hermana de mi comunidad cristiana, cuando transitamos por momentos difíciles, comunes a todo ser humano, suele decir, “estem a les mans del Senyor” (estamos en las manos del Señor). Y, ¡cuánta verdad encierran esas palabras!

Dios, el Dios que se manifestó en la persona de Jesús de Nazaret, nos conoce más que la madre que nos dio a luz. Bien dice el salmista hebreo: Conoce cuando nos sentamos y cuando nos levantamos; nuestros trajines y descansos los conoce. Aún en la distancia conoce nuestros pensamientos (Sal. 139:1-4). Pero sobre todas las cosas, “su protección nos cubre por completo, nos cubre con la palma de su mano” (Sal. 139.5), y ahí se encuentra, como seguidores y seguidoras de Jesús, nuestra confianza y nuestro descanso. Como dice mi querida hermana, “estem amb les mans del Senyor”. De ahí que en momentos de debilidad y dolor podamos, si ponemos atención, escuchar en nuestro interior la voz del Espíritu que nos dice, ¡bástate mi gracia!, ya que, en la fe de Jesús, en medio de la debilidad podemos sentirnos fuertes, con esa fuerza que procede de lo Alto (2 Cor.12:7-10).

Posiblemente no estés pasando por buenos momentos, pero no olvides, recuerda que estás en las manos del Señor.

Sola gracia, solo a Dios la gloria. Amén

Ignacio Simal

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