Volver atrás para seguir adelante: una espiritualidad de la gratitud

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La gratitud como clave para cerrar el año

El evangelio de Lucas nos sitúa ante una escena de camino y frontera. Jesús se dirige a Jerusalén y atraviesa una zona de paso entre Samaria y Galilea. En ese contexto aparecen diez personas marcadas por la lepra, obligadas a vivir al margen de la sociedad y de la vida religiosa. Desde ahí se despliega una reflexión profunda sobre la gratitud, no como un gesto puntual o educado, sino como una espiritualidad que transforma la manera de vivir. El texto de Lucas 17,11–19 invita a volver atrás para poder seguir adelante.

Diez personas sanadas, una que regresa

El relato es sobrio y directo. Diez personas con lepra claman a Jesús desde la distancia. No pueden acercarse ni integrarse en la vida común. Jesús las ve y las envía a mostrarse a los sacerdotes. Mientras van de camino, quedan limpias. Sin embargo, solo una regresa para dar gracias. El texto subraya que se trata de un samaritano, alguien considerado extranjero. La gratitud emerge desde los márgenes y se convierte en el gesto que da sentido a la experiencia vivida.

Más allá de la sanidad física

En el contexto bíblico, la lepra no era solo una enfermedad del cuerpo. Implicaba exclusión social, ruptura de vínculos y una carga religiosa que asociaba la enfermedad con el pecado. Vivir con lepra significaba quedar fuera de la comunidad y de la vida compartida. Por eso, la intervención de Jesús va mucho más allá de la curación física. Al sanar, devuelve dignidad, humanidad y la posibilidad de reintegrarse plenamente en la sociedad y en la relación con Dios.

Ver, reconocer y volver

El evangelio señala un detalle decisivo: el samaritano ve que ha sido sanado. En Lucas, ver implica reconocer lo que ha ocurrido y comprender su significado profundo. Esa toma de conciencia provoca un movimiento interior y exterior: volver. Volver a Jesús, glorificar a Dios y expresar gratitud. La gratitud nace de una mirada que se detiene y reconoce. Los otros nueve continúan su camino. El texto no los juzga, pero deja abierta la pregunta sobre cómo interpretan lo vivido y qué lugar ocupa Dios en su relato.

La gratitud como forma de ser

Este pasaje invita a pensar la gratitud más allá de una fórmula de cortesía. Practicada de manera constante, la gratitud se convierte en una forma de ser que modela el carácter y la manera de situarse ante la vida. Requiere memoria, tiempo y reflexión. Supone no dar las cosas por sentadas y aprender a reconocer lo recibido. En un mundo marcado por la prisa y la exigencia, vivir desde la gratitud es una opción profundamente transformadora.

Alabanza y reconocimiento de Dios

El gesto del samaritano no se limita a dar las gracias. Su gratitud se expresa en alabanza y reconocimiento de quién es Dios. La fe cristiana une estas dos dimensiones: agradecer lo recibido y reconocer al Dador. La alabanza sitúa la vida en una perspectiva más amplia y libera de la ilusión de autosuficiencia. Agradecer es reconocer que la vida, la dignidad y la sanidad son don y gracia.

Cerrar el año desde la memoria agradecida

En el final del año, este texto adquiere una resonancia especial. Volver atrás no significa quedarse anclados en el pasado, sino recorrerlo con conciencia. Mirar lo vivido, las alegrías y las heridas, las pérdidas y los dones recibidos. Preguntarse cómo se ha hecho presente Dios en el camino personal y comunitario. La gratitud permite cerrar etapas sin negar la dificultad, pero reconociendo la vida que ha sostenido el recorrido.

Una fe que se vive en comunidad

La experiencia del samaritano no se agota en un gesto individual. La fe cristiana se vive en comunidad. Compartir la gratitud, escuchar los motivos de agradecimiento de otras personas y narrar lo vivido fortalece los vínculos y humaniza la vida común. La gratitud abre espacio para la humildad, la reconciliación y la esperanza. Es una espiritualidad que no idealiza la realidad, pero aprende a leerla desde la gracia.

Volver atrás para seguir adelante es una invitación a detenerse, reconocer y agradecer. No como un acto puntual, sino como una manera de vivir. La gratitud, cuando se convierte en forma de ser, transforma la mirada y abre el camino hacia una vida más consciente y reconciliada.

Si deseas conocer la comunidad y compartir este camino de fe, puedes encontrar información sobre los horarios y la vida comunitaria en la página de culto.

Iglesia Protestante Sant Pau, una iglesia cristiana evangélica donde la fe se vive como gracia compartida, acompañamiento y esperanza. Una fe que acoge.

Este artículo está basado en la predicación del pastor Ismael Gramaje, compartida el 28 de diciembre de 2025 en la Església Protestant Sant Pau.

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