Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César. 16 Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado
Juan 19: 15-16
“¿A quién elegimos como rey? (Juan 19)
El relato de la pasión en el Evangelio de Juan nos sitúa ante una escena que, aunque antigua, resulta inquietantemente actual. Pilato presenta a Jesús ante el pueblo y formula una elección: ¿a quién queréis que os suelte? ¿A Jesús… o a Barrabás?
La multitud elige a Barrabás. Y poco después, en una afirmación aún más impactante, proclama: “No tenemos más rey que el César”.
No es solo una decisión histórica. Es una revelación. Porque, en el fondo, lo que está en juego es qué tipo de rey queremos… y qué tipo de mundo estamos dispuestos a sostener.
La luz rechazada
El Evangelio de Juan interpreta esta escena con una frase contundente: la luz vino al mundo, pero los seres humanos amaron más las tinieblas que la luz.
No porque no vieran la luz, sino porque no quisieron elegirla.
Y ahí el texto deja de ser pasado para convertirse en presente. Porque la pregunta sigue abierta:
¿a quién elegimos como rey en nuestra vida?
Elegir entre dos lógicas
Barrabás y César representan la lógica del poder, la eficacia y el control. Jesús, en cambio, encarna un Reino diferente: sin violencia, sin imposición, centrado en la dignidad y el amor.
También hoy elegimos “César” cuando priorizamos lo práctico sobre lo justo, cuando aceptamos injusticias porque “así funciona el mundo”, o cuando evitamos la verdad para no incomodar.
La tentación de la ceguera
Como los líderes religiosos, podemos ver… y no reconocer. No vemos a Dios cuando aparece en lo inesperado, en quien es diferente o en quien cuestiona nuestras seguridades.
A veces no es que no podamos ver, sino que no queremos.
Un rey que no se impone
En el Evangelio de Juan, Jesús es coronado con espinas y elevado en la cruz. Lo que parece derrota se convierte en trono.
Su Reino no se impone: se ofrece. No domina: ama. No condena: invita.
Una invitación para hoy
Para la comunidad de la Església Protestant Sant Pau, la pregunta sigue abierta:
Elegir a Jesús significa optar por la justicia, la compasión, la verdad y la gracia en lo cotidiano.
Porque Él sigue delante de nosotros, en silencio, reinando desde el amor…
y preguntando: ¿me eliges?
Este artículo está basado en la predicación del 22 de marzo de 2026 en la Església Protestant Sant Pau, si quieres puedes visitar nuestro culto


