Ester, un paso al frente. Llamados para un tiempo como este

Cuando callar también es una decisión (Ester 4)

Hay momentos en la vida en los que pensamos que lo más prudente es permanecer en silencio. No queremos complicarnos la vida, exponernos o asumir riesgos. Sin embargo, el libro de Ester nos recuerda que hay situaciones en las que callar también es una decisión, y que la neutralidad puede terminar favoreciendo la injusticia.

Ester no buscó convertirse en heroína. Era una joven judía que vivía en el corazón del Imperio persa y que había llegado al palacio por circunstancias que escapaban a su control. Cuando el pueblo judío fue amenazado por el decreto de exterminio promovido por Amán, tuvo que decidir entre proteger su propia seguridad o utilizar la posición que ocupaba para defender la vida de los demás.

El coraje nace del compromiso

Su primo Mardoqueo le dirigió unas palabras que siguen resonando con fuerza: «¿Y quién sabe si para una ocasión como esta has llegado a ser reina?» (Ester 4:14). No era una invitación a sentirse especial, sino una llamada a asumir la responsabilidad que acompañaba a sus privilegios.

Ester comprendió que la fe no consiste únicamente en confiar en Dios, sino también en responder cuando la realidad nos interpela. Después de pedir que todo el pueblo ayunara y orara por ella, decidió presentarse ante el rey, aun sabiendo que hacerlo sin ser llamada podía costarle la vida. Su famoso «si perezco, que perezca» no expresa resignación, sino la convicción de que hay causas que merecen ser defendidas incluso cuando implican un coste personal.

El miedo que todos conocemos

Pedro no es un villano en el Evangelio. Es, en muchos sentidos, el discípulo más cercano a nuestra experiencia. Quiere seguir a Jesús, pero también quiere protegerse. Ama a su maestro, pero teme las consecuencias de identificarse con él en un momento de peligro.

El relato revela algo profundamente humano: el miedo puede empujarnos a ocultar lo que creemos, a negar aquello que en otros momentos afirmamos con convicción.

En ese patio, iluminado por el fuego de los guardias, Pedro representa la tensión que todos conocemos entre la fidelidad y la autoprotección.

La verdad que no se esconde

En contraste, Jesús no se oculta. Su respuesta al interrogatorio refleja una vida vivida a la luz. No hay doble discurso ni cálculo estratégico. Su autoridad nace precisamente de esa coherencia entre palabra y vida.

El Evangelio de Juan subraya así un tema central: la verdad no es solo una idea, sino una forma de vivir. Jesús encarna una verdad que no depende del reconocimiento de los poderosos ni de la seguridad personal.

Su camino no está guiado por el miedo, sino por la fidelidad a la misión recibida.

Seguir a Jesús en un mundo inseguro

Este pasaje resuena con fuerza en nuestro presente. Vivimos en un mundo marcado por la incertidumbre, la violencia y las dinámicas de poder. En muchos contextos, confesar la fe, defender la dignidad humana o apostar por el Evangelio puede resultar incómodo o arriesgado.

El relato nos plantea una pregunta directa: ¿cómo respondemos nosotros al miedo?

Podemos esconder nuestra identidad, adaptarnos al entorno para evitar conflictos, o podemos intentar vivir con la transparencia del Evangelio, aun sabiendo que la vulnerabilidad forma parte del camino.

Una comunidad de testigos

Para la comunidad de la Església Protestant Sant Pau, este texto es también una llamada colectiva. La iglesia no está llamada a ser una comunidad perfecta, libre de miedo. Está llamada a ser una comunidad que aprende a vivir desde la verdad.

Pedro niega, pero su historia no termina ahí. El Evangelio seguirá narrando su restauración y su envío. La gracia de Dios no elimina nuestra fragilidad; la transforma en lugar de aprendizaje y misión.

Así, el contraste entre Jesús y Pedro no busca humillar al discípulo, sino revelar el camino del Evangelio: un camino de verdad, de integridad y de esperanza.

El coraje del Evangelio

Seguir a Jesús no significa no tener miedo. Significa aprender a no dejar que el miedo tenga la última palabra.

El Evangelio nos invita a reconocer nuestras negaciones, pero también a escuchar la llamada de Cristo a vivir desde la verdad. A ser testigos que, aun en medio de la vulnerabilidad, no renuncian a la luz recibida.

Porque allí donde la verdad se vive con humildad y coraje, el Evangelio sigue abriendo caminos de vida.

Este artículo está basado en la predicación del 15 de marzo de 2026 en la Església Protestant Sant Pau, si quieres puedes visitar nuestro culto

Una fe que transforma la realidad

El libro de Ester tiene una particularidad sorprendente: Dios no aparece mencionado de forma explícita en ningún momento. Sin embargo, su presencia se percibe entre líneas, en la fidelidad de las personas, en las decisiones valientes y en los acontecimientos que cambian el rumbo de la historia.

También hoy Dios sigue actuando a través de quienes se niegan a permanecer indiferentes. Cada vez que alguien defiende la dignidad de una persona vulnerable, denuncia una injusticia, acompaña a quien sufre o tiende la mano a quien ha quedado al margen, el Reino de Dios se hace visible. La providencia divina no elimina nuestra responsabilidad; la inspira.

¿Cuál es nuestro momento?

Quizá no nos encontremos ante un rey ni tengamos que salvar a un pueblo entero, pero cada día aparecen oportunidades para dar un paso al frente. En nuestras familias, en el trabajo, en la escuela, en el barrio o en nuestra sociedad encontramos situaciones en las que podemos elegir entre mirar hacia otro lado o comprometernos con quienes necesitan apoyo.

Vivimos en un tiempo marcado por la polarización, el individualismo y la indiferencia. Frente a ello, el testimonio de Ester nos anima a ejercer un liderazgo humilde, a poner nuestros dones al servicio del bien común y a recordar que la fe cristiana nunca puede reducirse al ámbito privado. Seguir a Jesús significa convertir el amor en acciones concretas.


Una iglesia que da un paso al frente

En la Església Protestant Sant Pau queremos vivir una fe que no permanezca encerrada entre las paredes del templo. Creemos que el evangelio nos llama a construir comunidades acogedoras, inclusivas y comprometidas con la justicia, donde todas las personas puedan descubrir el amor de Dios y encontrar un lugar desde el que servir a los demás.

Como Ester, quizá no siempre podamos cambiar el mundo entero, pero sí podemos responder con valentía allí donde Dios nos ha situado. Porque, muchas veces, la historia comienza a transformarse cuando una persona decide, simplemente, dar un paso al frente.

Este artículo está basado en la predicación del 05 de julio de 2026 en la Església Protestant Sant Pau, si quieres puedes visitar nuestro culto

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