La “ciudad sobre el monte” es una metáfora del pueblo de Dios, ese espacio social donde debieran crecer personas constructoras del mundo distinto que viene. (Mateo 5,14-16). Ese tipo de personas solo pueden crecer en comunidades que encarnen, ¡aquí y ahora!, la justicia sistémica del mundo que soñaron los profetas y profetisas de antaño. Sin duda, el llamado “sermón de la montaña” ilumina la interioridad relacional de las comunidades de fe.
Entradas relacionadas
Una invitación a luchar por una vida que valga la pena
Por
Edició EPSP
/ 28 julio, 2026
La gracia que sigue abriendo puertas
Por
Edició EPSP
/ 20 julio, 2026
Ester. Sucedió lo contrario. El Dios de la esperanza
Por
Edició EPSP
/ 6 julio, 2026


