«Yo ofrecía respuesta a quienes no preguntaban, me dejaba encontrar por quienes no me buscaban. Yo decía: “Aquí estoy, aquí estoy” a un pueblo que no invocaba mi nombre.»
ISAÍAS 65:1 BTI

Así es la experiencia de encuentro con Dios, ¡pura gracia! ¡Cuántas veces hemos encontrado respuesta para lo que no preguntábamos! Entonces caemos en la cuenta que la pregunta siempre había estado en nosotros, pero en estado de sueño… y la repuesta logra funcionar como un despertador que nos anuncia que es hora levantarnos del sueño del alma. ¡Cuántas veces hemos encontrado lo que nos buscábamos! Y caemos en la cuenta de que que siempre habíamos estado buscando lo que no despertaba nuestro interés por desconocerlo. El Espíritu eterno de Dios, siempre ha estado susurrando a nuestro espíritu, “aquí estoy, aquí estoy”, independientemente de que en ningún momento hayamos invocado su nombre. Así es la gracia, fulgor radiante en medio de la noche oscura, fulgor que no podemos prever, pues de ninguna manera lo esperamos. La experiencia de encuentro con Dios siempre es sorpresiva por lo inesperada.

Sola Gratia