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Nuestra historia

sant pau El diácono anglicano, el Rev. Antonio Vallespinosa, natural de Valls creó la Iglesia Católica Apostólica Reformada de Barcelona, vinculándose a la Comunión Anglicana. El día 14 de noviembre de 1868 celebró la primera reunión preparatoria en el taller del broncista Juan Briansó, en la calle Guardia, 9. La mayoría de los concurrentes eran obreros conocidos del broncista. Una segunda reunión tuvo lugar en el domicilio del cónsul suizo, D. Juan Hohl, en el primer piso de la casa situada en el Dormitori de Sant Francesc, 4. La tercera reunión preparatoria se celebró en la fonda de Juan Sanguirgo, calle Carretes, 40, amablemente cedida por su dueño. No podemos, aún la fácil y simple relación, caer en el error de relacionar reunión con culto público. El de Valls alquiló a los tres meses un entresuelo en la calle de San Pablo y después se trasladó al local en  la calle Riereta Alta, 8. El 1 de enero de 1869 se adquiere para el uso del segundo religioso un piso de calle Amalia, 3, ocupando más tarde la planta baja a causa de la gran afluencia de público. El propio Vallespinosa en El Eco Protestante, su periódico semanal, especifica a partir del 16 de julio de 1869, que los cultos se realizan en la capilla del segundo piso de la casa número 3 de la calle Reina Amàlia en horario matutino y vespertino.

Paralelamente, los cultos dominicales presididos por el Rev. Alejandro L. Empaytaz Leuba se empezaron en la calle de Sant Domènech del Call. Según el Catálogo de miembros, la comunidad del pastor suizo se fundó formalmente el 26 de mayo de 1870, el día de la Asunción. La congregación estaba, en gran manera, compuesta por colonos suizos y franceses y el factor nacional no era habitual, aunque sí es cierto que se recoge algún bautismo de barceloneses antes de 1871. Posteriormente, el pastor suizo conseguiría unos locales en la calle Nou de la Rambla, 49, en los que se reuniría la congregación franco-suiza. Allí creó unas escuelas evangélicas en las que enseñaría a los hijos de los miembros de su comunidad, auspiciada por el Comité de Lausanne. Una de las alumnas de esta escuela seria su segunda esposa a la muerte de Augusta, su primera mujer madre de sus tres hijas.

Es a partir del 16 de julio de 1871 cuando los cultos  se realizan de manera conjunta, siendo pastoreada la grey de Barcelona por el ministro suizo. La comunidad recibe el nombre de Iglesia Evangélica de Barcelona. Se contaban en aquel entonces con dos lugares de culto y uno en Sans, en el que se celebraban cultos los domingos por la mañana y por la tarde. Afirma el pastor Vallespinosa que su comunica contaba en aquel entonces con más de cuatro mil simpatizantes, afirmación que parece exagerada. Pero poco después de marchar Vallespinosa a Londres la congregación se disgregó y sólo quedó un pequeño grupo entorno a la figura del broncista Juan Briansó, que pasó a formar parte de la Junta de la Iglesia Evangélica de Barcelona.

La labor pastoral del Rev. Alejandro L. Empaytaz  se prolonga en Barcelona durante más de treinta años. Fueron los momentos más fructíferos de la iglesia presbiteriana en Barcelona. De la labor del pastor Empaytaz surgieron diferentes comunidades en Cataluña, como la liderada por Joaquin Estruch en Monistrol, Santiago Sanmartí en Sants o Francisco Albricias en Rubí. Por orden consular, Empaytaz y su familia tuvieron que abandonar Barcelona el verano de 1907. Antes de marchar, no obstante, dejó asegurado el futuro de la comunidad delegando las funciones pastorales en el predicador Emilio Mora, creyente fiel quien ocupó interinamente el cargo pastoral.

El Comité de Lausanne tardó tres años en nombrar un nuevo pastor titular para la Iglesia Evangélica de Barcelona. El jerezano Rev. Miguel Barroso Guillén, licenciado por la Facultad de Teología de la Iglesia Libre del Cantón de Vaud, fue a quién se encargó la pastoración de la grey barcelonesa, de la que se hace cargo el 12 de agosto de 1910. Durante la dirección del jerezano se documenta por primera vez una nueva ubicación para la comunidad. Este nuevo local corresponde al número 74 bis de la calle de Sant Pau. Debemos esperar cuatro años más para poder contemplar el nombre Iglesia Evangélica de San Pablo en los libros de registro de la congregación. Fue el pastor Barroso el encargado de suprimir, a causa de la proliferación de nuevas iglesias evangélicas en Barcelona, el nombre que el ministro Empaytaz, fundador de la misma, le había dado cuarenta y cinco años atrás. Las vicisitudes no abandonaron a la Iglesia ni a su pastor. La Primer Guerra Mundial estalló en 1914 y el Comité de Lausanne, hasta entonces patrón de la comunidad, por la situación de neutralidad debió cesar el sustento económico de la obra en Cataluña.

Tras el fallecimiento del pastor Barroso en 1920, la congregación requirió el servicio del madrileño Rev. Luis de Vargas Gálvez, obrero de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera. A los dos años de iniciar su labor pastoral en Barcelona la comunidad se trasladó a los bajos del número 38 de la calle Diputació. Durante cinco años puso al servicio de la congregación su sólida cultura. Fue el encargado de guardar la obra evangélica en momentos difíciles. Los achaques de la edad le obligaron en 1926  a abandonar Barcelona para marchar a Ginebra, donde mantenía buenas amistades. Durante el periodo de interinidad, estuvieron al frente de la comunidad la diaconisa Georgina de Vargas, hija del pastor, y a Wayne H. Bowers, superintendente de la American Board of Commissioners for Foreign Missions, organización que se ocupaba de comunidades protestantes en Reus, Zaragoza, Pradejón y San Sebastián.

Ante tal situación, la iglesia llamó al Rev. Agustín Arenales Ortiz, prestigioso pastor. Con el llamamiento del pastor Arenales se inició en etapa que había de culminar seis años después con la inauguración del templo levantado en la calle Aragó, 51. Las fotografías que se conservan de aquel 20 de mayo de 1932 dan testimonio de la alegría y de la emoción que significó poder erigir un hermoso templo. Durante la República el pastor Arenales participó activamente en reuniones políticas, dado su compromiso por la libertad de culto, la libertad de conciencia y el progresismo. Antes de finalizar la Guerra Civil se tuvo que exiliar a Venezuela y después a México, donde falleció el 9 de octubre de 1941. Mientras tanto en Barcelona se hacía cargo de la comunidad de manera interina el Rev. Manuel de Vargas, anciano-pastor y miembro del Consejo de la Iglesia, hasta el año 1939, momento en el que llegó el Rev. Manuel Diaz Latorre para asistir a la comunidad, siendo confirmado como pastor el año 1946. Durante sus pocos años al frente de la misma reunió de nuevo a la grey, desperdigada por la tan terrible contienda. Al fallecer el Sr. Díaz a finales de 1949, volvió a ocupar la titularidad interina el anciano-pastor Vargas.

A principios de los años 1950 fue llamado a pastorear a la congregación el Rev. Manuel Gutiérrez Marín, quien ejercía de pastor de la comunidad suiza, que se reunía en los locales de la calle Aragó desde después de acabada la Guerra Civil, lo que contribuyó a no clausurar el templo. Fueron unos años que se destacan por el elevado nivel intelectual de las predicaciones, dado que en los locales del templo se estableció el Seminario Evangélico Unido Teológico, cuyas dependencias en Madrid habían sido clausuradas. Entre los predicadores se pueden contar a los entonces estudiantes Benito Corvillón, Luis Ruiz Poveda o Gabriel Cañellas, entre otros.

Desde 1956 y hasta la jubilación del pastor Gutiérrez Marín como titular de la comunidad, fue enviado al frente de la misma el Rev. Ignacio Menodoza Regaliza, que provenía de la Iglesia Anglicana. Bajo la atenta mirada de su predecesor pastoreó la comunidad hasta el año 1966. Ese año llegó a Barcelona provinente de la iglesia de Zaragoza el Rev. Sebastián Rodríguez Gómez. Durante los treinta años de labor del pastor Rodríguez la comunidad experimento una importante consolidación, llegado a formar parte él mismo de los órganos directivos de la Iglesia Evangélica Española en diferente ocasiones. A mediados de la década de 1980 fue uno de las partidarios de la creación de la Església Evangèlica de Catalunya, nombre que recibió el presbiterio formado por las iglesias reformadas y metodistas en Cataluña.

En 1996 el Consejo de la Iglesia llama al joven Rev. Abraham García Rena, pastor de las iglesias de Extremadura, para que se encargue de la pastoración de la comunidad. Meses antes de finalizar su labor pastoral en Barcelona, en junio de 2009, tuvo la oportunidad de inaugurar y dedicar las nuevas instalaciones ante las autoridades civiles y religiosas de Barcelona y Cataluña. Tras su partida a Cartagena, la Rev. Carmen Sánchez Pérez, mujer de infatigable laboral social en el mundo protestante catalán y español, se encargó interinamente de la labor pastoral. Su ordenación como pastora titular en la Iglesia Evangélica de San Pablo tuvo lugar el mes de enero de 2013.

Autor: Isaac García, Licenciado en Historia

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