Cuando llegan los dolores del alma (o del cuerpo) – Boletín Julio-Agosto, 2018

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Cuando llegan los dolores del alma (o del cuerpo)

Tarde o temprano llegan. Llegan los dolores del alma o del cuerpo (o ambos a la vez) a nuestra existencia. En ocasiones lo hacen sin previo aviso. Golpean la puerta de la salud hasta romperla, entrando en tropel. Entonces un clamor surge en nosotros, “¡Señor, hijo de David, ten misericordia de nosotros!” (Mt. 20:30). Nuestra razón, auxiliada por nuestra empobrecida fe, nos reprende, y ¡de qué manera! Nos dice, ¡debes confiar en los expertos de la salud del alma y del cuerpo! Pero nosotros, nosotras, creyentes en un Dios que está a nuestro favor, confiamos en él de un modo mayor que nuestra confianza en los expertos. No subestimamos a los especialistas, acudimos a ellos, pero también sabemos que Dios actúa tanto a través de mediaciones humanas como de su directísima mano. De ahí que volvamos a clamar “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!”, y quedamos a la espera de la respuesta de su generosidad. Y a veces ocurre… ocurre que Dios, compadecido de nosotros, pone su mano sin mediaciones, sanando nuestra alma o nuestro cuerpo (Mt. 20:34). Descansamos en Dios, nuestro Señor, porque ya sea en sanidad o en ausencia de ella, Él ¡sea glorificado!

Ignacio Simal Camps, pastor de Betel + Sant Pau

Donde hay un cristiano, hay un testigo de la fe de Jesús (Boletín Junio, 2018)

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Hubo un tiempo que no existían campañas de evangelización, que no se daba ninguna estrategia o programa evangelizador, y sin embargo -en contra de lo que se pudiera pensar- ¡la iglesia crecía! y lo hacía de una forma asombrosa.

Y es que aquellos primeros cristianos y cristianas -en el poder del Espíritu-, “con su estilo de vida claramente distinto, con sus conversaciones sobre la nueva fe y con su vida comunitaria, los cristianos atraían la atención sobre sí. Los numerosos contactos social de la vida cotidiana se revelaban <<captadores>>. Y en ese tipo de captación participaban prácticamente todos los cristianos, por cuanto que su manera de ser podía hacer que otras personas los escuchasen y se dejaran convencer. En consecuencia surgía el cristianismo doquiera llegaban los cristianos en su condición de marineros, emigrantes, mercaderes, funcionarios, soldados, esclavos o prisioneros de guerra. Así, pues, durante los primeros siglos la misión no fue […] un asunto de predicación, de <<misioneros de oficio>> y de organización, sino más bien la manifestación consecuente y directa de la convivencia de cristianos y no cristianos. La historia de la Iglesia es en este aspecto una historia de misión” ( Brox, Norbert. Historia de la Iglesia Primitiva. Perder, 1986. págs 45-46).

Y, si queréis, esa es la estrategia, ¡donde hay un cristiano, hay un testigo del Evangelio! Un testigo de la fe en Cristo y de la forma comunitaria que toma el Evangelio. No perdamos ninguna oportunidad que se nos presente para hablar del Cristo que sigue transformando vidas, aquí y ahora, donándoles un horizonte que trasciende la propia muerte.

Soli Deo Gloria

Ignacio Simal Camps, pastor de Betel + Sant Pau

Cada domingo sucedía…

Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros. ‭‭1 Cor. ‭14:24-25‬

domingoLo oculto del corazón salía a la luz. Cada domingo sucedía. Desde que entraba por la puerta de la capilla, hasta que salía. ¡Todos profetizaban! Bien a través de la breve conversación antes de que se iniciará el culto dominical; bien a través del abrazo; bien a través de las lecturas bíblicas que se realizaban; bien a través de las constantes oraciones que se elevaban a Dios; bien a través de la celebración de la Santa Cena; o bien a través de la exposición de las Escrituras por parte del predicador de turno… todos profetizaban, y mientras lo hacían, en mi interior se desarrollaba un fructífero diálogo en torno a Dios y un servidor.

Eran cultos de dos horas de duración, pero en la mayoría de los casos se me hacían cortos. Todo, absolutamente todo me invitaba a la adoración del Dios que me había salvado. Puedo decir que Dios estaba allí; así lo sentía, así lo vivía.

De ahí que, desde aquellos lejanos años, al llegar el sábado pienso en los domingos. Siempre estoy expectante y atento a cada palabra, a cada gesto, de mis hermanas y hermanos, todos ellos profetas y profetisas, que oiré y veré desde que llegue a la iglesia hasta que me vaya de ella. Y digo que estoy expectante porque en cada palabra y en cada gesto de mis hermanos, y en cada pensamiento que mi interioridad genere, estaré encontrándome con el Dios que estará entre nosotros manifestando su gracia a través de sus hijas e hijos.

Mañana ¡domingo! Día singular, en el que el Dios de Tamar, Rahab, Ruth, Betsabé y María, se encontrará con nosotros, y nosotros nos encontraremos con él. El Señor, ¡verdaderamente está entre nosotros! Por eso ¡estoy expectante!

Soli Deo Gloria

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

Mirando lo que no se ve – Boletín Abril, 2018

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resurrección«Y es que nuestro objetivo no son las cosas que ahora vemos, sino las que no vemos todavía. Esto que ahora vemos, pasa; lo que aún no se ve, permanece para siempre.» (‭‭2Cor. ‭4:18‬ ‭BTI‬‬).

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Poner nuestra mirada interior en lo que no se puede ver es lo que hace que aún en los momentos más dolorosos de nuestra vida, el desánimo no salga victorioso. Es ver lo que no se ve a través de la contemplación de las imágenes que nuestro cerebro crea al meditar en la esperanza que nos sugieren las metáforas bíblicas. Contemplación que nos hace caer en la cuenta que toda la dolorosa realidad que nos circunda pasará, y lo que las Escrituras nos hacen intuir permanecerá para siempre; esto es, la liberación de toda la creación de su constante gemido mediante su resurrección (Ro. 8:18ss.). Resurrección que, por otra parte, ya experimentamos en forma de anticipo mediante el Espíritu que mora en nosotros. Sí, “nuestro hombre exterior se va desgastando día tras día, pero el interior no obstante se renueva de día en día” (2Cor. 4:16), hasta la resurrección consumada. De ahí que, reitero, el desánimo no nos venza.

Soli Deo Gloria

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

Semana Santa:Todo acabará bien. Guía para la meditación

Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.
Hebreos 5:7

Él creyó en esperanza contra esperanza
Romanos 4:18

“Puedo transformar todo en bien, sé transformar todo en bien, quiero transformar todo en bien, haré que todo esté bien; y tú misma verás que todo acabará bien.
Julieta de Norwich

semana santa 2018
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Dios, nuestro Señor, puede transformar todo en bien. De tal manera que, como escribiera Juliana de Norwich (1342-1416), “todo acabará bien”. Y es desde esa óptica que leemos los cuatro días que transformaron nuestra existencia. Jesús de Nazaret, durante esos días, contempló en forma de esperanza cierta, que su Abba le vindicaría mediante resurrección, y ello le mantuvo resistiendo en medio del dolor, la oscuridad y la muerte.

Durante estos días meditaremos en la pasión de Jesús en clave de esperanza a través de la lectura de cuatro salmos (leccionario diario): Salmos 27, 22, 43 y 93. Textos donde se pone de manifiesto tanto la oscuridad y el dolor, como la esperanza. Básicamente se describe en ellos la realidad existencial de aquel que cree en esperanza contra esperanza (Ro. 4:18)

Seguiremos tres pasos: 1) memoria: haremos memoria de la historia de la pasión; 2) lectura: leeremos pausadamente tres veces los textos elegidos; y 3) oración: dejamos que el silencio meditativo nos envuelva hasta desembocar en la plegaria silente del corazón.

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

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Nos salvaremos por el llanto

Nos salvaremos por el llantoescribió mi querido León Felipe. Y pensé que sólo una teología que hace una lectura de los textos sagrados y de la realidad empañada por las lágrimas es la que puede salvar al ser humano. Ese llanto que “está en los versículos de los profetas y en el corazón afligido y engañado del hombre“.

León Felipe
León Felipe

Al leer a León Felipe, caí en la cuenta que el llanto del Maestro, venido de Galilea, permeó todo su decir y hacer. Lloró ante la la tumba de Lázaro, y a través de esa tumba particular derramó lágrimas por todas la tumbas abiertas en la tierra a lo largo de la historia. Lloró también ante la ciudad de Jerusalén, y través de ella sollozó por todas las ciudades irredentas desde la edificada por Caín. Y sudó, en su Getsemaní, “gotas de sangre que caían hasta la tierra”, que es la epítome del llanto.

Nuestros escritos, nuestros sermones, nuestros decires deben estar empapados por el llanto. Porque, en palabras del poeta, “el llanto rompe las fronteras políticas del mundo y hará que un día los hombres se entiendan mejor“.

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

església sant pau

La acción de la gracia

Aunque estábamos muertos en razón de nuestras culpas, nos hizo revivir junto con Cristo —¡la salvación es pura generosidad de Dios!—, nos resucitó y nos sentó con Cristo Jesús en el cielo” (Efe. 2:5-6 BTI)

La gracia de Jesús de NazaretA la experiencia de la gracia le sigue la acción continuada de la misma. Todo el ser de la persona dice “sí” a Jesús de Nazaret. Tal vez, en el momento del “sí” no tengamos las cosas muy claras. Vamos, que el “sí” a Jesús no le precede un compendio de teología andante. Pero lo que le sigue es una total apertura a la gracia expresada en el mensaje del Mesías, y experimentada en el “sí” dado.

En esa apertura fundante a la gracia experimentamos su acción en nosotros. Es una acción que ejerce de pedagoga, introduciéndonos en un proceso de crecimiento como seres humanos. Dejamos a un lado el lenguaje de niños para optar por un lenguaje de adultos en medio del mundo. Desentrañamos la realidad que nos rodea percibiéndola en todo su dolor, y nos alienta a llamar las cosas por su nombre evitando eufemismos. La acción de la gracia nos conduce a percibir la realidad a la manera de Jesús de Nazaret: vivimos en un modelo de sociedad cimentado sobre “toda la sangre inocente derramada en este mundo” (Mat. 23:35 BTI) a lo largo de la historia.

La acción de la gracia nos concede la llave para entendernos a nosotros mismos como personas, individual y colectivamente contempladas, con una misión en el mundo. Una misión que echa sus raíces en la vida, muerte y resurrección del Mesías Jesús.

De tal manera es así, que nos entendemos como personas liberadas del peso de esas estructuras de pecado que nos han ido contaminando desde los inicios de nuestra biografía hasta lograr internalizar el pecado en nuestras entrañas. La acción de la gracia nos resucita por dentro para experimentar la liberación de la internalización del pecado en nosotros, y del temor que los poderes de este mundo inspiran así como del miedo a la muerte. De tal manera que proclamamos el mensaje liberador del mundo nuevo “a plena luz” y “desde las terrazas”, sin tener “miedo de los que pueden matar el cuerpo” (Mat. 10:27-28 BTI). En ello experimentamos nuestra adultez como personas en medio de la vida.

Para finalizar debemos afirmar que la acción de la gracia nos concede la capacidad de no amoldarnos “a los criterios de este mundo; al contrario, [nos dejamos] transformar y renovar [nuestro] interior de tal manera que [somos capaces de] apreciar lo que Dios quiere, es decir, lo bueno, lo que le es grato, lo perfecto (Rom. 12:2 BTI). Sólo si somos personas resucitadas por dentro, y por lo tanto fuertes interiormente, seremos capaces de perseverar durante el tiempo de nuestra peregrinación hacia la “tierra prometida” sembrando el mundo de comunidades-semilla, signos primaverales del mundo nuevo que viene.

Soli Deo Gloria

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

Ahora veo oscuramente, pero entonces veré cara a cara

«Confío en ver la bondad del Señor en la tierra de los vivos.»
‭‭SALMOS‬ ‭27:13‬ ‭BTI‬‬

Mi esperanza, contra lo que la razón intenta subrayarme, es que un día veré, en plenitud, la bondad de Dios plasmada a lo largo y ancho de los cuatro puntos cardinales. Sé que es una locura, pero ¿no es locura todo lo que indica el Evangelio? (1 Cor. 1:17ss). Confieso que estoy absolutamente imposibilitado para la increencia, por eso creo. Y creo sin atender a las razones de los que, de buena fe, me quieren convencer de lo absurdo de la fe. Incluso en los momentos de mayor debilidad, de feroz lucha interior, la fe siempre ha vencido. La razón de su victoria, reitero, se encuentra en mi discapacidad para la increencia.

Mi esperanza morirá, así como la fe, el día en que vea, en plenitud, la bondad de Dios campando a sus anchas por la tierra que pisan mis pies. Entonces, como escribiera San Pablo, solo existirá el amor (1 Cor. 13). Sí, creo en la vida más allá de la muerte o, dicho a la manera cristiana, creo tanto en la resurrección de la carne como en la de toda la creación (Ro. 8). ¡Cuánta locura evangélica habita en mi corazón!

De ahí que, por tercera vez, afirme, está vez con el salmista, que “confio en que veré la bondad de Dios en la tierra de los vivos”. Creer en el Cristo resucitado me encamina a la resurrección. Mientras tanto dejadme, dejadme que siga sembrando la locura del Evangelio en los corazones de los que se cruzan en mi camino.

Sí, sembraré (como reza el antiguo himno cristiano) tanto en corazones sensibles como en corazones de mármol esa palabra divina que habla del Dios de la gracia, del perdón y de la esperanza. Sí, sembraré mientras viva simiente de amor, y segaré cuando, de nuevo, mis pies pisen la tierra de los vivos en ese día en el que toda ella pueda ser llamada “casa De Dios”.

Ahora veo oscuramente, pero entonces veré cara a cara.

Soli Deo Gloria

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

Església Protestant Betel + Sant Pau

Piensa, y deja pensar

Wesley“Ten cuidado de no llegar a ser «entusiasta» en tu afán por perseguir a la gente. No te figures que Dios te ha llamado para destruir la vida de los demás (esto es completamente opuesto al espíritu de quien llamas Maestro) en lugar de salvarlas. Nunca se te ocurra forzar a otros a entrar en los caminos de Dios. Piensa, y deja pensar. No obligues a nadie en cuestiones de religión. Aun a aquellos que se encuentran más alejados del camino, jamás los fuerces a entrar por otros medios que no sean la razón, la verdad y el amor.”

(Wesley, John. Sermón 37:37 -Obras de Wesley, editor general: Justo L. González)

Se puede descargar la obra de Wesley en la web del Instituto de Estudios Wesleyanos http://www.iew-la.org/

Amar la vida

Hijos míos, ¡venid y escuchadme! Yo os enseñaré cómo venerar al Señor. ¿Quién es el que ama la vida, y desea días para ser feliz? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de la mentira; aléjate del mal, haz el bien, busca la paz, marcha tras ella” (Sal. 34:12-15 BTI)

Venerar al Señor implica amar la vida. El amor a la vida es seguido por una triple opción existencial: hablar verdad, hacer el bien y buscar la paz. Afirma el salmista que el que así hace disfrutará de días felices. Sin embargo debemos tomar en cuenta que en medio de nuestra aldea global la felicidad corre el riesgo de ser infelicidad conforme al estilo de vida que propone el Imperio. La felicidad presente, conforme al mundo nuevo que anunció Jesús, la interpreto como aquella que surge de una limpia conciencia, de una vida sencilla y de un compromiso con la justicia del reino de Dios . En fin una vida que sobre todas las cosas venera al Señor.

Soli Deo Gloria

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

 església sant pau

Pongamos que hablo de Jesús de Nazaret

Pongamos que hablo de Jesús de Nazaret. A propósito del Evangelio según Juan, 3:16-21

Fue educado, desde la noche del no-tiempo, en la militancia por un mundo nuevo. Y así fue lanzado al mundo. El mundo, tú, yo y los otros, apenas le conocimos. ¡Qué lástima! Parece que meditar y contemplar su vida y su anuncio es incompatible con las tinieblas en las que estamos inmersos. De ahí que debamos hacer, desde nuestro recinto sagrado, una inmersión en su vida para que ésta nos ponga en nuestro sitio. Durante la inmersión debemos guardar silencio. Dejamos que su vida nos hablé, y nosotros, en ese momento, renunciamos a la palabra para dársela a él. Es entonces, solamente entonces, cuando iniciamos el camino de nuestra salvación-sanación interior. No tememos que su luz desenmascare nuestra conducta, nuestros pensamientos profanos. Es un momento doloroso, pero que nos abre los ojos a un nuevo horizonte: el mundo nuevo. Y de pronto sentimos que, como él, somos también lanzados al mundo para sembrar esperanzas entre nuestros maltratados compañeros de viaje, nuestros prójimos.

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

Tot és finit – Todo es finito

Tot és finit. No tot dura per sempre. Inevitablement la vida va passant i amb ella les oses i les persones que imaginàvem que sempre estarien aquí. Quan ets un nen, penses que els teus éssers estimats són immortals, fins que, un dia et despertes i sols veus l’absència i la memòria….. Ells ja no hi són. Els amics i les amigues amb els quals pensaves viure la teva vellesa i la seva amistat, per un raó o una altra, la seva presència s’ha convertit amb vuit..

Els projectes i somnis que havies imaginat a l’arribar a la vellesa s’han esvaït.. . I, així podríem continuar enumerant infinitat de situacions que creiem “eternes” i que mostren clarament la seva finitud.

Justament la nostra vida, a la seva mateixa finitud, té gravada la petjada de Déu. Per descobrir i atresorar la saviesa, és qüestió de permetre que els ulls de la nostra consciència vegin el que a simple vista, ningú és capaç de veure.

Soli Deo Gloria

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Todo es finito. No todo dura para siempre. La vida inevitablemente va pasando, y con ella las cosas y las personas que imaginábamos que siempre iban a estar ahí. De niño piensas que tus seres queridos son inmortales, hasta que un buen día te despiertas y sólo ves ausencia y memoria… Ellos ya no están. Amigos y amigas con los que pensabas vivir tu vejez y su amistad, por unas razones u otras han tornado su presencia en vacío. Proyectos y sueños con los que imaginabas llegar a viejo se desvanecieron. Y así podríamos continuar enumerando infinidad de situaciones que creíamos “eternas”, y que mostraron descaradamente su finitud.

Nuestra vida, justamente en su finitud, tiene estampada en sus entrañas la huella de Dios. Para descubrirla, y atesorar sabiduría con ella, es cuestión de permitir que los ojos de nuestras conciencias vean lo que nadie, a simple vista, es capaz de ver.

Soli Deo Gloria

Ignacio Simal, pastor de la Església Protestant Betel+Sant Pau

La gracia, fundamento del mundo distinto

«Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores?» (Mc. ‭2:16‬)

AcogidaLa comunidad cristiana, reunida en torno a la mesa de Jesús, es la casa del Dios de toda gracia. En ella hay lugar para aquellas personas que las que se consideran “justas” y “sanas” en cuerpo y alma las colocan en el paquete de “las otras”, las transgresoras impenitentes de la ley divina. En la mesa de la casa de Dios los primeros lugares están reservados para ellas.

Ya nos enseñó nuestro Maestro «que los publicanos y las rameras van delante de [los justos y sanos] al reino de Dios.» (Mt. ‭21:31‬)

Soli Deo Gloria

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

Las iglesias ¿signo del mundo distinto en medio de la historia?

“El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio” (Mc. 1:15)

El centro de la buena noticia (Evangelio) de Jesús es la presencia del mundo distinto, según Dios, en medio de la historia. Solo la experiencia de ese otro posible (el reino de Dios se ha acercado) es la condición de posibilidad de que las personas caigan en la cuenta de que debieran dar otra dirección a su vida (arrepentimiento), y comprometieran su existencia con la buena noticia de Jesús (creer en el Evangelio).

Solo la manifestación del Espíritu y el poder de Dios a través de comunidades que visibilizan mundo distinto es lo que es capaz de persuadir a las personas a encauzar sus existencias a través del camino de Jesucristo (1Cor. 2:1-4). Solo cuando la santidad es entendida como separación del Imperio para hacer “contraimperio” es revolucionaria y trastoca el mundo no-distinto en el que nos movemos (Hch. 17:6).

De ahí que la pregunta que toda comunidad cristiana debiera hacerse constantemente, a modo de examen de conciencia, es: ¿qué signos-rastros del mundo distinto según Dios (reino de Dios) se palpan en su espacio? Ahí está el meollo de la cuestión que responderá acerca de nuestra fidelidad al camino de Jesucristo, al Evangelio de Dios.

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

¿Quién es el que ama la vida..?

“¿Quién es el que ama la vida..?” (Sal. 34:12 BTI)

Todo ser humano está convocado a amar la vida contracorriente. Las Escrituras nos enseñan que la persona que ama la vida lo manifiesta a través de su conducta, y desea vida tanto para él como para su prójimo. De ahí que guarde sus labios de hablar engaño, se aparte del mal que rige nuestro mundo, transite por el sendero del bien, busque incesantemente la paz haciéndose discípula de ella. Su opción existencial le motivará a la alegría como alguien que vive la plenitud la vida, pero no sin los males que provoca un caldo social que está construido para el mal y la muerte. Pero de todo le librará el Señor, pues le dará la fuerza necesaria para resistir sus embates. Ya desde antiguo se afirmó que “muchas son las aflicciones del justo (del que ama la vida a la manera de Jesús), pero de todos ellas le librará el Señor” (Sal. 34:19).

Soli Deo Gloria

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

Dónde se manifiesta el poder de la Cruz

El poder del Dios de Jesús y la radicalidad del Evangelio se ponen de manifiesto, especialmente, en el vigor de la vida interna de las comunidades cristianas. Tal vez, en ningún otro espacio se muestran tan claramente como en las comunidades que son de la fe de Jesús. De ahí que a través de la predicación del Evangelio se pone de manifiesto (en las comunidades de fe) la reconciliación obrada en la cruz de Cristo: ¡la Palabra de la cruz es poder de Dios en los que transitan el camino de salvación del sistema “imperial”! De otra forma haríamos vana la cruz de Cristo (1Cor. 1:17,18).

Soli Deo Gloria

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

¡Vivid con alegría!

Filipenses 4:4-9

¡Vivid con alegría! Que siempre se dibuje una sonrisa en vuestro rostro. Que todas las personas reconozcan en vosotros un carácter bondadoso a la manera de Cristo. Y cuando notéis que alguna circunstancia trate de desdibujar vuestra sonrisa o tornar vuestra bondad en acritud, haced oración en actitud agradecida por la vida. Entonces, solo entonces, la paz de Dios inundará vuestras entrañas. De tal manera será así que notareis que vuestro corazón será protegido de aquello que pretende distorsionar vuestra existencia. Tengamos esto presente en medio de las dificultades que la vida nos presente.

Soli Deo Gloria

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

Miércoles de ceniza, pleno de esperanza

Miércoles de ceniza, pleno de esperanza:

Regresaremos a la tierra y el barro. Destino inexorable de todo ser viviente. Pero no será un final. No, no será el final. Llegará el día en que el reloj de la historia marcará la hora de las esperanzas cumplidas, y despertaremos de nuevo a la vida.

Nuestros ojos volverán a ver los mil colores de la primavera, y nuestra nariz sentirá sus olores por siempre jamás. Y Dios, de nuevo, volverá a pasear por la tierra “al fresco de la tarde”. Y al escuchar sus pasos, saldremos presurosos en su busca. Le acompañaremos en su paseo, y conversaremos como buenos amigos acerca de la belleza de la vida. ¡Bendita esperanza! ¡resucitaremos!

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

Tal vez morderemos el polvo que queremos evitar

Lucas 18:9-14

Tal vez morderemos el polvo que queremos evitar. Sí, lo morderemos cuando comencemos a sentirnos mejores que los demás. Sí, lo morderemos cuando comencemos a depositar nuestra confianza en nuestro despliegue de piedad, y no en la gracia de Dios. Sí, lo morderemos cuando en nuestro fuero interior pensemos que se debiera anteponer a nuestro nombre el apócope de “santo”. En fin, lo morderemos cuando comencemos a mirar por encima del hombro a nuestras hermanas y hermanos.

¿Qué somos? Mujeres y hombres que, como el publicano de la parábola, solicitamos, de forma constante, la compasión divina; ya que, dicho en lenguaje bíblico, ¡somos pecadores! Hombres y mujeres que, como el apóstol Pablo, dicen de sí: «Realmente no acabo de entender lo que me pasa ya que no hago lo que de veras deseo, sino lo que detesto.» (Ro. ‭7:15‬ ‭BTI‬‬).

¡Humildad, hermanos, humildad! Necesitamos grandes dosis de humildad para evitar compararnos al alza con nuestro prójimo. Solo así viviremos nuestra cotidianidad envueltos en el perdón de Dios, y en cercanía fraterna a nuestros prójimos. De no ser así, no lo dudemos, morderemos el polvo que queremos evitar.

14 de febrero de 2018, miércoles de ceniza

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

La Palabra viene a nosotros

Silencio acompañado por el constante sonido del ventilador del calefactor. Hace frío. Leo textos antiguos. Textos que, a través de los siglos, han resucitado de la muerte a infinidad de corazones heridos. Millones de ojos han fijado su mirada en ellos. Ansiaban inundar sus pupilas de esperanzas ciertas, y su deseo se veía cumplido.

Sin embargo, aunque faltaran esos sagrados textos, Dios no nos golpearía con el silencio. Vendría a nosotros, llenaría nuestro corazón con una Palabra de estímulo y de consolación, tal y como cuentan que hacía en el pasado con sus amigos los profetas. Y es que como escribiera un cristiano antiguo, ¡Nadie puede encadenar la Palabra de Dios! (2 Tim. 2:9b). La Palabra de Dios goza de la libertad más absoluta para salir a nuestro encuentro a través de las formas y medios más extraños. Aunque es verdad que siempre corremos el peligro, al igual que le sucedió al joven Samuel (1Sam. 3:1ss.), de confundir la voz de Dios con las voces humanas, y viceversa.

Por todo ello oro a favor de los que me leen, y digo con palabras antiguas, “que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre a quien pertenece la gloria, os otorgue un espíritu de sabiduría y de revelación que os lo haga conocer. Que llene de luz los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a la que os llama, qué inmensa es la gloria que ofrece en herencia a su pueblo y qué formidable la potencia que despliega en favor de nosotros los creyentes, manifestada en la eficacia de su fuerza poderosa” (Efe.1:17-19 BTI).

Señor, ¡gracias! ¡gracias por ofrecer a nuestros corazones heridos el confortable refugio de los sagrados textos!

Soli Deo gloria

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau