Cristo, esperanza del mundo

Ni el pueblo de Dios, ni las gentes que lo componen deben considerarse el ombligo del mundo. Tampoco se anuncian a sí mismos. Más bien la iglesia anuncia la gracia de Dios manifestada en la acción del Espíritu del Mesías renovando la vieja creación, recreando el mundo (Isaías 65:17; 2 Pedro 3:13).

Ignacio simal

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