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2019, ¡estrenado!

Salmo 98

Ya hemos estrenado 2019, y ahora ¿qué? ¿Ha cambiado algo una vez transcurridas las primeras horas del año nuevo? ¿Alguna novedad? Todo sigue donde lo dejamos cuando nos fuimos a descansar. Ahí siguen nuestras preocupaciones, nuestros cansancios y también, cómo no, nuestras esperanzas. Esperanzas que anhelamos se conviertan en realidades que sean capaces de disolver tanto las preocupaciones como los cansancios.

Ya hemos estrenado un nuevo año, y ahora ¿qué? Todo sigue igual. Nuestra vista es torpe por discernir “las maravillas de Dios” en medio de la oscuridad. A nuestra lengua le cuesta, le sigue costando, articular un “cántico nuevo”. De ahí que nuestro corazón grite en silencio una endecha que solo nosotros conocemos. Nadie más la conoce, excepto el Espíritu eterno de Dios.

Ya hemos comenzado a transitar 2019, y en este momento nos conviene alzar nuestros ojos al cielo diciendo: “Señor, recuerda tu amor y tu verdad hacia tu pueblo. Insufla en nuestro ser esperanzas reales, las que tienen su origen en ti. Líbranos de ensoñaciones; no permitas que las alimentemos, pues no nos guían a la alegría sino a la frustración. Enséñanos la letra y la música de un cántico nuevo, capaz de ponernos en pie, gritar de júbilo y batir palmas junto a toda la creación. Señor, di la Palabra y seremos sanos”.

¡2019! ¡Todo lo podemos en el Mesías que nos da fuerzas! ¿Será verdad..? Ahí seguimos, ahí estamos.

Solo Cristo. Soli Deo Gloria

Ignacio Simal, pastor de Betel+Sant Pau

Foto: unsplash.com